Otra aportación de la familia Fonseca a la ciudad de Salamanca.
La iglesia de la Purísima Concepción de mediados del siglo XVII, fue deseo de Manual de Fonseca y Zúñiga VI Conde de Monterrey y virrey de Nápoles. Quizá por ser virrey de Nápoles desplazó desde Italia al arquitecto Bartolomeo Pichatti a quien se le debe este monumental trabajo arquitectónico. El napolitano fue ayudado por los arquitecto españoles Francisco de la Hoya, Juan Gómez de Mora y Juan de Esculte.
El proyecto surgió por las “casualidades” de la vida. El convento de las Agustinas de Salamanca, que se encontraba situado muy cerca del río fue arrasado por este en una tremenda riada. Una de las hijas de del Conde de Monterrey pertenecía a la orden que acababa de perder sus instalaciones, por ello el Conde de Monterrey decidió donar los terrenos que se situaban frente a su palacio.
Las obras comenzaron el 17 de marzo de 1636 y fueron finalizadas en el 1687, todo este tiempo las monjas fueron invitadas a permanecer en el palacio del Conde.
No sólo se cambiaron de ubicación sino que por expreso deseo de los Condes pasaron de ser Agustinas de San Roque a Agustinas de la Purísima Concepción.
La iglesia es de estilo barroco, con planta de cruz latina y bóveda de medio cañón. En el crucero se puede apreciar una cúpula octogonal situada sobre unas pechinas maravillosas, obra de Juan de Setién Güermes.
La portada de la iglesia está coronada por un frontón triangular, realizada en mármol.
En el retablo del altar mayor se encuentra un grandioso lienzo de la Inmaculada que está considerado como una de las mejores pinturas de temática mariana del siglo XVII, esta obra de arte es del excelente pintor español José de Ribera.